Hombres: el cuerpo recobrado

Hombres: el cuerpo recobrado 


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Hombres: el cuerpo recobrado

El Indiana Jones descuidado y mal afeitado es cosa del pasado. El hombre urbano del siglo XXI se siente capaz de hacer coexistir una apariencia cuidada con la virilidad. Presión social, esperanza de vida, “culto a la juventud”,… En efecto, todo empuja a nuestros hombres a mirarse en el espejo. Y mantener la línea forma parte de este nuevo hedonismo.

Me quiero, luego existo.

Aunque la presión estética no se había dejado sentir demasiado a nivel masculino, parece que la situación ha cambiado a lo largo de los últimos 20 años. Hoy en día se vive más tiempo y, preferentemente, con buena salud y sin demasiado deterioro físico. Por esta razón, lo que los hombres piden es, en primer lugar, “envejecer bien”. Después, una vida profesional exigente, la nueva mirada de los creadores sobre la estética masculina y la necesidad de darse un gustazo en un mundo que a menudo es cruel… Los hombres aprenden a cuidar de su aspecto y de su cuerpo, que a partir de ahora se considera una ventaja a la hora de llevar a cabo su destino.

Lo que hace engordar a los hombres.

La piel de los hombres es distinta a la nuestra. Sus kilos superfluos también lo son. Cuando una mujer engorda, se trata de la parte inferior. En los hombres, es la parte superior la que aumenta. Y, en particular, después de los 30 años. La culpa la tienen el sedentarismo, las comidas de negocios, los niños que impiden a papá ir a hacer jogging,… El problema de esta grasa “androide”, situada en la parte superior del cuerpo, es que es la más peligrosa para la salud. De hecho, puede provocar complicaciones en el metabolismo: hipertensión arterial, diabetes, colesterol, infarto,… Hay muchas razones para librarse de ella.

¿Cómo puede ayudar a su hombre a recobrar la silueta de cuando tenía 20 años?

Los hombres, en comparación con las mujeres, tienen una ventaja estratégica: dado que no conocen las dietas, cuando renuncian al trío infernal de “salchicha - patatas fritas - cerveza”, pierden peso fácilmente. Y les resulta más fácil, porque sólo tienen un 10%-15% de masa grasa (frente al 18%-25% de las mujeres) y los músculos aumentan el gasto energético. Por tanto, sólo con comer lo que suele comer una mujer cada día (una media de 2.000 calorías), ¡adelgazan!

8 reglas sencillas a aplicar a partir de mañana:
1- Un desayuno de verdad.
2- En caso de hambre, una barra de cereales o de proteínas.
3- Eliminar el azúcar del café.
4- Suprimir la mayonesa y el atún con aceite de los sándwiches.
5- Hacerle descubrir los placeres de la cocina al vapor.
6- Limitar el alcohol.
7- Al final de la comida, queso o postre.
8- Reducir el consumo de pan en 2/3.