Menopausia. Seguir siendo la misma, pero mejor.
Una francesa de 45 años de hoy en día es muy diferente a su madre o su abuela a la misma edad. La menopausia también la acecha. Pero sin la misma fatalidad. De hecho, ella trabaja, cuida su aspecto, hace proyectos de futuro, ama,… En resumen, vive y no hace concesiones. Así pues, para las 400.000 nuevas mujeres con menopausia de cada año, contra las molestias ligadas a la menopausia (sofocos, kilos, retención de agua, mal humor,…), hay una nueva forma de plantearse las cosas: las armas en mano y una sonrisa.
Cuando se nos escapa el control del cuerpo.
Adolescencia, ciclos menstruales, embarazos,… El curso de la vida de una mujer, desde la pubertad hasta la menopausia, evoluciona al ritmo de los cambios hormonales. De este modo, los estrógenos, hormonas femeninas, que siempre han trabajado bien, van a disminuir progresivamente y, después, van a desaparecer, pero la harán pasar antes por varias zonas de turbulencias. Durante el período denominado premenopausia podrá fabricar, puntualmente, un exceso de estrógenos, lo que favorece la retención de agua y el aumento de peso localizado en muslos y glúteos. Durante la menopausia, la carencia de estrógenos hará disminuir su masa muscular, reduciendo así sus reservas de energía y modificando el reparto de grasas, que se almacenarán sobre todo en el vientre. La silueta, por lo tanto, va a “masculinizarse”. En resumen, usted corre el riesgo de ganar entre 4 y 7 kg durante este período.
Y el de la cabeza, también…
Para empeorar el asunto, cuando se acerca la cincuentena solemos sentirnos ansiosas, estresadas (sin mencionar los cambios de humor ligados a la carencia hormonal): pérdida de confianza en sí misma, los hijos se van, miedo a envejecer,… Estos factores diversos empujan demasiado a menudo a las mujeres a la espiral del “chocolate consolador”, que no mejora el estado de sus curvas. Si, además, añadimos la falta de actividad física, ¡todo cuenta sobre la báscula!
Volver a recuperar el control de la vida.
Para vivir con serenidad este período y mantener nuestras aspiraciones de juventud eterna, no tenemos las manos vacías. Dos palabras clave: disciplina y placer. Disciplina, en el sentido en que vamos a hacer todo lo posible para seguir siendo las mismas, pero mejor. Natación, danza hindú, pilates, compras con amigas,… Todo vale a la hora de moverse. Verduras, carnes y pescados a la plancha, frutas, cereales integrales, antioxidantes (vitaminas A, C y E, beta caroteno, cinc,…), productos lácteos, agua a voluntad y un vaso de vino para darse un gustazo… comemos mejor para sentirnos mejor. Placer, porque sin el placer nada es posible. Por tanto, cambiamos de corte de pelo, cuidamos nuestro aspecto, nos hacemos masajes, viajamos,… Cada una de nosotras tiene su programa para aclarar las ideas.