Belleza solar: rayos controlados
Grandes paredes blancas, pequeñas ventanas azuladas, sombra beneficiosa,… en el sur, nos protegemos. Cuerpos dedicados, terraza en pleno sur, tumbonas a mediodía,… en el norte, nos exponemos. Cada uno tiene su forma de vivir con el sol, según la latitud. Pero en todos los casos, aunque los rayos son fuente de vida, también son peligrosos para nuestra piel. Cada uno tiene su forma de vivir con el sol, según la latitud. Pero en todos los casos, aunque los rayos son fuente de vida, también son peligrosos para nuestra piel.
Cuando Sol rima con Sonrisa y Salud.
La sabiduría huye de los extremos. Todo sigue siendo una cuestión de dosis. De este modo, los rayos UV bien utilizados resultan muy útiles: activan los procesos de reparación ósea y de defensa, mejoran las secreciones de las glándulas endocrinas (producción hormonal) y la nutrición de las células, estimulan el sistema nervioso, aumentan el índice de hemoglobina,… Y todo el mundo sabe que hay que exponer a los niños al sol de vez en cuando (¡pero no al mediodía!) para dejarles que asienten la vitamina D y para evitar el raquitismo. Además, el sol y su luz actúan sobre el estado de ánimo y evitan que nos hundamos en ideas… oscuras.
Una central termonuclear por encima de la tumbona.
Sin el sol no existiríamos, es algo evidente. Pero eso no es una razón para consagrarnos a su culto y adorarlo sin moderación. Si jugamos a ser lagartos durante días enteros en plena “solana”, únicamente nos estamos arriesgando a dejarnos… la piel. En definitiva, cuando la piel está saturada de sol tras demasiados años de exposición, se puede observar un envejecimiento cutáneo prematuro (¡una mujer de 40 años con una piel de 60!) : pérdida de elasticidad (el colágeno y la elastina se resecan), pérdida de tonicidad, arrugas, manchas marrones,… e incluso lesiones del ADN, como melanomas y cánceres de piel en los casos más extremos. Y eso sin mencionar las alergias, radiodermatitis y otras dermatitis provocadas por sesiones de bronceado demasiado largas.
Control del sol
Para conseguir una piel aterciopelada durante más tiempo, afortunadamente hay medios naturales y fáciles de aplicar. En primer lugar, reglas (¿hay que repetirlas?) : evitar la exposición entre las 12.30 y las 16.00. Después, broncearse de forma progresiva y sin excesos (confíe en sus sensaciones). Por último, prepare su piel para una alimentación de “buena cara”: • Haga una cura de alimentos ricos en caroteno para facilitar el bronceado y proteger su piel: zanahorias, perejil, tomates, espinacas, albaricoques, arándanos. Consuma alimentos ricos en vitamina E (alfatocoferol) antioxidante: aceite de germen de trigo, avellanas, almendras, albaricoques secos, naranjas,… No debe olvidar los complementos alimenticios que contengan vitamina C (antioxidante) y E (antiradicales libres), beta caroteno, sales minerales protectoras como el selenio (previene el envejecimiento celular), aceites vegetales regeneradores de calidad (germen de trigo, onagro,…).