Celulitis: una carga femenina sin la que se viviría muy bien.

Celulitis: una carga femenina sin la que se viviría muy bien. 


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¿La celulitis es un invento francés?…

En todo caso, la palabra no tiene equivalente en el resto de idiomas. Pero, evidentemente, no es sólo en Francia donde el 90% de las mujeres, delgadas o con más curvas, pasean esta carga tan abrumadora. Por tanto, ¿aceptamos la celulitis como fatalidad o luchamos contra ella con determinación?

Algo de historia…

Celebrada por determinadas culturas primitivas como símbolo supremo de la feminidad, vivida como una desgracia física imperdonable en nuestras latitudes, la celulitis aún no ha terminado de hacer correr tinta y lágrimas de rabia. En todo caso, sepa que la celulitis no es una enfermedad, sino absolutamente una excepción femenina.

Cursillo acelerado sobre celulitis…

Los ovarios fabrican permanentemente estrógenos, las hormonas femeninas por excelencia. Ahora bien, los estrógenos estimulan la lipoproteína lipasa (¡tome nota!), una enzima responsable del almacenamiento de grasas. ¡Y todo ello, por supuesto, evoluciona al ritmo de nuestros cambios hormonales! Estas grasas femeninas se almacenan (sobre todo en los muslos y las caderas) para servir de reserva en caso de período de escasez (nunca se sabe… por ejemplo, ¡podríamos cruzar el Atlántico en balsa!). Si existe un equilibrio entre el almacenamiento de grasas y el consumo de energía del organismo, no hay problema. Pero si se produce un almacenamiento excesivo de grasas debido a una sobrealimentación, más retención de agua y toxinas (a lo que se añade la falta de actividad física), se obtiene la famosa “piel de naranja”… Y llegamos a tierra conocida.

El enemigo con muchas caras…

La celulitis no es algo simple. Incluso llega a ser triple. De hecho, no existe una sola celulitis, sino tres, y las medidas de acción (porque existen) también cambian:

La celulitis fibrosa: resulta dura al tacto, es ligeramente violácea y, al pellizcar, duele. Puede aparecer en todas las mujeres, incluso las más deportistas. Medidas de acción: mucho jogging, baños de lodo, balneoterapia, masaje mecánico,…

La celulitis acuosa: resulta flexible al tacto y, generalmente, provoca una sensación de “piernas pesadas”. Medidas de acción: electroestimulación, ducha de chorro, cremas adelgazantes, natación, caminar periódicamente, masaje mecánico, drenaje linfático, complementos alimenticios,…

La celulitis adiposa: resulta blanda al tacto, no es dolorosa cuando se pellizca y se sitúa en las caderas, en la zona de las famosas “pistoleras”. Medidas de acción: mucho jogging, cremas adelgazantes, higiene alimenticia, complementos alimenticios,…

En el plato y en la cabeza.

Dime lo que comes y te diré quién eres… Una vez más, la alimentación, aunque no juega un papel principal en la presencia o falta de celulitis en los muslos, tiene su importancia. De hecho, dependiendo de su alimentación diaria (exceso de grasas, azúcares y sal), usted se fabricará un acolchado más o menos importante. Por ello, una vez más, en la lucha contra la celulitis, las verduras y fibras son aliados importantes. Además, el agua, el té y las infusiones también le ayudan a eliminar toxinas y facilitan su digestión. Estudios médicos han demostrado que el estrés favorece la producción de una hormona, el cortisol. El cortisol acelera el envejecimiento de la piel, el aumento de peso y… la aparición de la celulitis. Por esta razón hay que aprovechar todas las ocasiones para relajarse, disfrutar y dejar la mente en blanco: yoga, ir de compras, té con amigos, masajes, un buen libro, danza oriental,… Cada persona tiene un programa individual antiestrés.
 
 

Muévase, elimine.

En cuanto a las actividades deportivas, todas valen para incluirlas en el menú semanal, pero debe saber que para transformar la grasa en músculo son necesarios entre 30 y 40 minutos de esfuerzo: antes, quemamos el azúcar. Por tanto, es mejor que elija una actividad de resistencia, según sus gustos y aptitudes.